Casi un diario, como diría mi vecino el listillo. Un día de perros. Domingo, 11 de diciembre de 2022
Día lluvioso y ventoso. Me ha despertado el silbido del viento que sopla con fuerza por las invisibles grietas de mis cristaleras, o de los cajones persianeros, o de quien sabe dónde. El aire que se cuela en el dormitorio es frío y húmedo. Bendita lluvia, pienso mientras me mantengo aún bien arrebujado con la manta, sin querer sacar los pies fuera de ella. A mi lado, Maricarmen todavía suelta algún ronquido que otro. Es raro que aún siga dormida; ella es más madrugadora que yo. Vuelvo a bendecir la lluvia que, desde hace unos días, cae casi sin pausa sobre nuestros campos. La sequía se estaba prolongando demasiado tiempo. Los pantanos están casi vacíos y nunca falta alguien que diga que la culpa la tiene el Gobierno. Lluvia y viento, menos mal que es domingo y no hay que salir a trabajar. No lo digo por mí, que ya llevo mucho tiempo disfrutando de la jubilación, sino por aquellos esforzados trabajadores que aún contribuyen con sus cotizaciones a mantener mi pensión. Hoy apetece ...