Nietzsche, un gran pensador que sin duda hizo más de lo que le correspondía en su reflexión sobre la muerte y el acto de morir, se asombraba al ver cómo la mayoría de las personas no están dispuestas a pensar en la muerte. Hace poco más de una semana murió la madre de un amigo mío. Fui al tanatorio para acompañarlo unos minutos en su dolor. Por un momento experimenté la muerte, pero no fue MI muerte, fue la muerte del Otro, no la propia. La muerte mía nunca podré experimentarla. Sartre, el pensador existencialista, insiste en que una persona nunca experimenta su propia muerte. Desde el punto de vista de la persona, no puede padecerse la muerte. ¿Cómo podría hacerlo, si la muerte supone la completa destrucción de su punto de vista? En un sentido estricto, la muerte solo les sucede a los demás. Muchas personas se angustian y temen la muerte. Si son “creyentes”, si son adeptos de alguna religión, tal vez se sientan consolados con la esperanza de una vida ulterior, sin sufrimiento, et...
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