Recordó, antes de volver a caerse, sus primeros intentos por caminar solo, sin ayuda. Progresaba, sí, pero muy lentamente. Al principio apenas podía sostenerse en pie ni tan siquiera durante un segundo. Ahora, después de unas semanas de prácticas, ya era capaz de dar tres o cuatro pasos seguidos. Hoy se ha caído después de seis, ¡todo un éxito! Además, hoy no quiso llorar, como lo hacía antes. Sin embargo, así tirado por enésima vez en el suelo, echó de menos la seguridad con que se movía tan solo hacía unas semanas, cuando sus padres aún le permitían usar el tacatá, y entonces pensó que lo peor aún estaba por venir. Sería el día en que decidieran quitarle también el chupete.
Unas tías de mi padre vivían en «Las Protegidas». Tenían un piso, un pisito, en la planta baja de uno de los bloques que miran al parque de La Victoria; en la calle Baeza sigue estando, pero ya sin las tías Manuela ni Adela, tampoco el tío Emilio, que era bizco. Sin embargo yo los recuerdo muy bien, los veo moverse (la tía Manuela poco), los sigo oyendo hablar y sigo saboreando su guiso de calamares (nunca superado por los que pruebo ahora). Pero mi mejor recuerdo es el de los patios, grandes patios, enormes patios interiores que tienen esos bloques de viviendas protegidas. En ellos he jugado, he rivalizado con otros chiquillos por inventar historias fantásticas, he intercambiado cromos y canicas, he merendado hoyos de pan con aceite y una onza de chocolate, he corrido y me he hecho magulladuras en las rodillas por las caídas sobre un suelo cubierto de gravilla... En esos patios he pasado momentos de mi infancia en los que estaba convencido de que todo el mundo, toda la vida, toda...
Que bien te expresas!, Pero ,cosas de la edad,al comenzar a leer he pensado en un anciano que quería volver a andar...
ResponderEliminarEsa era mi intenció: Confundir al lector y en el último momento... ¡zas!, el giro brusco
EliminarMuy gráfico y evocador🙄
EliminarSoy,sra_dalloway, vamos Concha
ResponderEliminarBuenisimo
ResponderEliminarDesde pequeños nos damos cuenta que la vida es puro aprendizaje.
ResponderEliminarNecesito aprender como el pues no se poner mi nombre pero Aprenderé seguiré tus pasos con mi andador
ResponderEliminarLos niños son tenaces aprendices. A los adultos a veces nos vendría muy bien tener su cabezonería.
ResponderEliminarNiños y ancianos se parecen. El círculo de la vida ♾️
ResponderEliminarBuenísimo
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